El derecho a jugar

¡Bonitas y buenas mañana dulzuras! 

Hoy hemos decidido hablar un poco sobre la importancia del juego en la primera y segunda etapa de infantil. 
La infancia es una etapa llena de curiosidad, en la que los niños y las niñas, sienten la necesidad de explorar y manipular todo lo que encuentran a su alrededor. De esta forma, descubren todos aquellos objetos que desconocen pero que les son familiares. Imitan todo lo que ven, y por supuesto, lo que escuchan; ¿cómo lo hacen?, pues jugando. 

El juego es fundamental en su desarrollo, ya que, mediante éste, adquieren la mayoría de sus capacidades; y las cuáles, con el tiempo terminan convirtiéndose en competencias que influirán de manera relevante en su crecimiento personal. 

Hablamos, en primer lugar, de la adquisición de las capacidades, refiriéndonos en todo momento al desarrollo de sus habilidades, ya sea de carácter físico, como emocional y, en segundo lugar, al progreso de las competencias refiriéndonos directamente, a la asimilación de dichas habilidades para que sean ejecutadas de manera correcta. Por ejemplo; si a los niños y las niñas no se les estimula su desarrollo motriz, será mucho más lento su proceso de aprendizaje a la hora de andar. 

Hemos querido entrar en este tema sobre las capacidades y competencias porque la mayor parte de éstas, se desarrollan mediante el juego. Pero ¿por qué el juego influye tanto en este sentido?, pues bien, esta claro, que de otra forma no van a aprender de manera natural, ya que el juego es su máxima expresión, sobre todo para los más pequeñitos, ya que no cuentan aún con el lenguaje para comunicarse. 
Desde hace mucho tiempo y actualmente, padecemos un sistema educativo que no incita al desarrollo mediante el juego, sino a través de tareas, tareas y más tareas. 

Desde los primeros cursos de primaria, escuchamos a madres y padres expresar que sus hijos o hijas llegan del colegio y pueden estar horas con infinidad de ejercicios que deben entregar al día siguiente. Es cierto que las familias intentan cambiar eso, pero la mayor parte de las veces, los centros hacen oídos sordos y se justifican con un “tienen que prepararse para los cursos siguientes, no pueden estar todo el día jugando, tienen que aprender a organizarse, estamos acostumbrándolos a que adquieran unos hábitos de estudio factibles, etc.” Algo que nos parece aterrador, ¿cómo podemos lograr que los niños y las niñas disfruten aprendiendo, si basamos la enseñanza solo en los libros de texto, en ejercicios y evaluamos su “crecimiento y desarrollo” en simples exámenes? 

Bueno, con todo esto, no nos referimos al hecho de que no se realicen y manden tareas, ni que la enseñanza de unas normas básicas de estudio sean innecesarias, simplemente, que cada etapa tiene su momento y se puede compaginar de la misma forma sin darle al juego una menor importancia. Porque gracias a éste no solo educamos a niños y niñas en el saber y en el hacer, sino también en el ser y aprender a ser. 
¡Que pasen un feliz día! 


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